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Mostrando entradas de septiembre, 2026

Domingo 26 "A" 2026

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Ez 18, 25-28 Sal 24 Fil 2, 1-11 Mt 21, 28-32                  El Evangelio del domingo pasado hablaba de los jornaleros enviados a trabajar a la Viña. En el Evangelio de hoy son los Hijos los enviados.   Somos jornaleros, siervos, pero también Hijos como nos recuerda nuestro bautismo que nos une y nos asemeja a Jesucristo, que, como se manifiesta en su Bautismo,  es a la vez el Hijo amado y el Siervo que carga con los pecados del mundo. Y la Palabra nos invita a preguntarnos hoy: ¿cómo vivimos la obediencia a la voluntad del Padre?                  Veíamos el domingo pasado que algunos de los jornaleros protestaban porque veían como una injusticia.  También en la primera lectura algunos ven como una injusticia el actuar de Dios. Como el Hijo mayor de la parábola del Hijo Pródigo, veía cómo una injusticia el amor y el perdón de Dios, la pag...

Domingo 24 "A" 2026

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Eclo 27,30 – 28,7 Sal 102 Rm 14,7-9 Mt 18, 21-35                El Evangelio que acabamos de proclamar es un fragmento del capítulo 18 de San Mateo todo él dedicado a la vida de la comunidad cristiana.   El tema del perdón no es cuestión cualquiera: Cristo derrama su sangre para el perdón de los pecados y da su espíritu para que los discípulos perdonen los pecados, siguiendo su misión. La capacidad de perdonar es algo que sólo tiene Dios, Cristo y aquellos en los que habita el Espíritu Santo, fruto de vivir el amor gratuito de Dios. Esta capacidad de perdonar es lo que distingue a los que pertenecen a Cristo                 La segunda lectura nos lo recordaba, pertenecemos a Cristo porque hemos sido rescatados con su sangre.  Pertenecemos a Cristo porque hemos aceptado ser marcados con su sello, sellados con el Espíritu Santo que nos hace propiedad suya, ovej...

Domingo 23 "A" 2026

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Ez 33, 7-9 Sal 94 Rm 13, 8-10 Mt 18, 15-20                La Palabra de Dios siempre se dirige a quien la escucha, a los que tienen el oído abierto, al Pueblo de la Palabra.   “Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”,  hemos cantado en el  Salmo . La celebración cristiana no es un mitin donde se proclama que nosotros somos los mejores y se arremete contra los que no están presentes. Por eso, todo lo que ha proclamado la  1ª lectura  y el  Evangelio  no se refiere a nuestro trato con los que están fuera, sino a las relaciones entre nosotros. Se refiere a nuestro bien, a nuestra salvación, a nuestra comunidad.                El capítulo 18 del Evangelío de Mateo habla de las relaciones al interno de la Comunidad, pero el fragmento que hemos proclamado no es fácil .  ¿Dónde queda lo de no juzgar? ¿Cómo corregir al hermano si ...