Domingo 13 "A" 2026
2 Re 4,8-11.14-16 Sal 88 Rm 6,3-4.8-11 Mt 10,37-42 Hemos proclamado en la primera lectura que acogiendo la Palabra, acogemos la Vida. Nosotros que éramos estériles, que no teníamos vida en nosotros damos testimonio de que, por gracia de Dios, pudimos acoger la palabra profética que ha llenado de frutos nuestra vida. Frutos de vida. Cantaré eternamente las misericordias del Señor, hemos cantado en el salmo. El “eternamente” nos recuerda que la Palabra que hemos recibido no es sólo vida ahora, sino que es una Palabra que contiene la promesa de la Resurrección y de Vida Eterna. Sabemos que podremos bendecir “eternamente” a Dios en la Gloria, porque, como niños, sabemos que la Gloria de Dios está en la bendición. La Epístola a los Romanos nos hace presente la Pascua: es la epís...