Sagrada Familia 2025
Eclo 3, 2-6.12-14
Sal 127
Col 3, 12-21
Mt 2, 13-15.19-23
Queridos hermanos: la Iglesia nos invita a celebrar esta fiesta de la Sagrada Familia. Lo hace porque, como afirma la Encíclica “Familiaris Consortio” de San Juan Pablo II: “La Sagrada Familia es el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas”, es la imagen en la cual nuestras familias se contemplan.
Para entender la Buena Noticia que es para nosotros la Sagrada Familia nada mejor que releer el Discurso de San Pablo VI en su visita a Nazaret el 5/1/1964. “Nazaret (la Sagrada Familia) es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, donde se inicia el conocimiento del Evangelio”. La Sagrada Familia es una imagen de la Iniciación Cristiana. Es una escuela. Una escuela de fe, de silencio, de trabajo y, sobre todo de amor.
La primera lectura nos presentaba la familia como esta escuela de amor porque en ella se dan los diversos tipos de amor. En ella se dan el amor conyugal, el amor de padres, el amor de hijos, el amor de hermanos y, como telón de fondo de todos ellos, el amor de amigos. Distintos amores, pero que brotan de una misma fuente, el Espíritu Santo, el amor gratuito de Dios. De ese Amor aprendemos el respeto absoluto al otro, a su dignidad, a su libertad; la empatía (ponerse en el lugar del otro), el cargar con el pecado del otro en el perdón y la bondad (desear y trabajar por el bien del otro).
La segunda lectura nos presenta a la Sagrada familia como la Escuela de la Iglesia, como la Iglesia doméstica. Es la primera casa donde se aprende la oración, donde se aprende a escuchar la Palabra, donde se inicia la liturgia en las celebraciones domésticas (los laudes), donde se aprende a abrir las puertas, a compartir la comunión que se vive con otras Iglesias domésticas en la Comunidad Cristiana, y a compartir la Vida en Cristo con todos en la Evangelización
Y el Evangelio nos recuerda que lo que da fundamento sólido, consistencia y crecimiento a la familia es la Cruz. “En sus raíces crezco, en sus ramas yo me extiendo”. Esa presencia de la Cruz que vemos en la Sagrada Familia desde sus mismos orígenes: en las dudas de José, en la falta de acogida en Belén, en la persecución de Herodes y la matanza de los Inocentes (este año coincide con esta fiesta), en tener que emigrar a Egipto. La familia es la escuela donde se aprende a alimentarse de la voluntad de Dios, a morir de la mano del Señor para resucitar con él.
El Salmo proclamaba a la familia como la bendición del que teme al Señor. Pidamos al Señor que nos mantenga en ese santo temor, que nos mantenga en la humildad, en la sencillez y la alabanza, que haga de nuestras vidas una Eucaristía como la que ahora celebramos.

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