Domingo 1º Cuaresma 2026
Gn 2, 7-9: 3, 1-7
Sal 50
Rm 5, 12-13
Mt 4, 1-11
El miércoles, con la imposición de Ceniza, empezábamos el camino Cuaresmal hacia la Pascua: Lo hicimos aceptando la invitación “Conviértete y Cree en el Evangelio”, cree en la Buena Noticia, en el Kerigma, el mismo Kerigma que nos puso en este Camino, el camino de la renovación de nuestro bautismo. El mismo Kerigma que nos está manteniendo en él.
Recordad que para prepararnos al Kerigma, la Iglesia nos recordaba que una Buena Noticia lo es porque viene a una situación concreta (Maratón, el desembarco en Normandía). El canto de las bodas de Caná nos recuerda esta situación: Que nuestra fiesta no puede ser Fiesta, que nuestra vida no puede ser Vida, mientras la Muerte, y el miedo a la muerte, reine en nosotros. Y la lectura del Génesis nos recordaba que si la Muerte reina en nosotros, es porque caemos en la tentación.
La segunda lectura proclamaba que compartimos con Adán nuestra incapacidad para obedecer a Dios.No podemos obedecer a Dios, no podemos escucharle porque escuchamos a “otro”, que, ante aquello que nos limita, que nos hace sufrir, siembra en nuestro corazón la duda sobre el amor de Dios, sobre su existencia, y nos invita a tentar a Dios: si existes, si eres amor, aparta de mí esta cruz y creeré.
Por eso, el hecho de que Cristo venza las tentaciones, y lo haga por nosotros, es una buenísima noticia. Vence las tentaciones propias de todo hombre, y las tentaciones que sufre el que está llamado a ser Hijo de Dios. Mientras en las tentaciones del Pan y de la Historia, el diablo empieza a tentarle poniendo en duda la filiación divina y el amor del Padre (“Si eres Hijo de Dios…”), en la tentación de los Ídolos no recurre a ello.
Lucas y Mateo narran las tentaciones, pero en diferente orden. Mateo las presenta en el mismo orden del Pueblo de Dios en el Desierto: Pan, Agua y los Ídolos. Cristo puede realizar el verdadero Éxodo que condice a la verdadera Tierra Prometida y los ángeles le sirven. Para Lucas, la tentación más sería, la definitiva, es la de la Historia, la de la Cruz, por eso el diablo se retirará hasta el momento oportuno.
Pero lo esencial es creer en el Evangelio: creer y viivir que Cristo vence las tentaciones por ti y por mí.Cristo escucha al Padre y obedece al Padre y lo hace para que tú y yo podamos vivir nuestro ser Hijos De Dios, como Él lo vivió. Para que podamos escuchar al Padre. Para que podamos obedecer al Padre, para que podamos dar Gloria al Padre.
Proclamemos esta victoria de Cristo confesando nuestra fe y gustemos de su victoria uniéndonos a Él en la Eucaristía, puesto que al alimentarnos de su cuerpo aceptamos entrar en la muerte con él, aceptamos la cruz rechazando la tentacion, y bebiendo su sangre compartimos su resurrección, la Vida Eterna.
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