Domingo 30 "A" 2026


Ex 22, 20-26

Sal 17

1 Tes 1, 5-10

Mt 22, 34-40

 

 

            El domingo pasado en el Evangelio nos invitaba a dar a Dios lo que es de Dios. Lo que es de Dios es la Imagen que de Él hemos recibido y que llevamos acuñada en nuestro ser, que da valor a nuestra Vida. Por el pecado dañamos esa imagen hasta el punto de que es difícil verla cuando nos domina la soberbia, la envidia, la violencia, la lujuria, …. Y, perdiendo la Imagen perdemos la Vida. 

 

             La Palabra de este domingo viene a recordarnos cuál es nuestra Imagen y cuál es el camino de la Vida.  Esa Imagen es la de un Dios que es Amor Gratuito que se muestra en la Comunión entre personas distintas y el camino para alcanzar esa Imagen y la vida es Amar la fuente de ese Amor, beber de esa fuente, para comunicar y compartir ese Amor con el que nos todo el que nos rodea.

 

          El Camino de la Vida no es otro que el Amor a Dios y el Amor al prójimo, ambos amores verdaderos pero distintos. El Amor a Dios no es el amor como a uno mismo. Hay una conocida canción religiosa que lo expresa muy bien lo que es el amor a Dios: “No adoréis a nadie más que a Él… No fijéis los ojos más que en Él… No alabéis a nadie más que a Él… No sirváis a nadie más que Él” . Amar a Dios es reconocer y agradecer que de Él nos viene el ser, la verdad, la bondad, la Vida. Que lo necesitamos más que el aire que respiramos.

 

            San Pablo en la segunda lectura nos daba algunas pistas sobre lo que es el amor a Dios . Amar a Dios es acoger su Palabra, es estar sedientos de esta Palabra; es renunciar a los ídolos para hacer su voluntad, para servirle con alegría. Y el salmo añade que amar a Dios es reconocerle como la Roca donde asentamos nuestra vida y encontramos refugio.

 

La primera lectura, en cambio, nos ayudaba a comprender lo que es amor al prójimo como a uno mismo. El resumen aparece en el libro de Tobías: tratar al otro como te gustaría que te trataran a ti y no tratarle como no te gustaría que te trataran. Es un amor de empatía (ponerse en el lugar del otro), un amor de misericordia (de tener un corazón que comparte las alegrías y los sufrimientos del otro), un amor de solidaridad (que se mueve a ayudar al otro cuando lo necesita). 

 

            Y sabemos que la Imagen sólo la podemos vivir unidos a la Imagen, que el Amor al Padre y al prójimo sólo podemos vivirlo unidos a Cristo. Nos hemos unido a Cristo en el bautismo, donde hemos sido implantados en Él como los sarmientos a la Vid, para recibir su savia, su Espíritu. Pero mantenemos y crecemos en esa unión con Cristo en la Eucaristía. Vivamos con agradecimiento esta eucaristía.

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